domingo, 26 de julio de 2020

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CDLVIII). Domingo XVII del Tiempo Ordinario



PARABOLA DEL TESORO ESCONDIDO EN EL CAMPO Y DE LA PERLA PRECIOSADurante tres domingos, estamos escuchando las parábolas que el Evangelio de Mateo nos presenta en el capítulo 13. Las parábolas son un medio para revelar el plan de Dios. Por esto, la mayoría empiezan diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a ...». , en concreto nos dice que se parece a una perla de gran valor o a un tesoro, ante las cuales sacrificamos todo con tal de obtenerlos y hacernos con ellos.
Por eso, el mensaje principal del Evangelio de hoy, con las parábolas del tesoro y perla, nos enseña que, por conseguir el reino de los cielos, vale la pena renunciar a todo, no anteponiendo nada a Jesucristo.
Y es que muchas veces nos quedamos en los oropeles... Si alcanzamos dinero, poder, confort de vida, salud... pero no descubrimos a Jesucristo en nuestra vida, nos quedaremos con las baratijas, prefiriendo la bisutería de las tiendas de los chinos a las verdaderas joyas, y habremos optado por la purpurina en lugar de por el oro bueno.
Mirad; en el mundo actual, hay muchos charlatanes de feria que tratan de confundirnos, ofreciéndonos como la panacea para ser felices lo que es material de segunda mano y estropeado. Nos bastaría con recordar algunos nombres con mucho dinero, pero mal ganado y en la cárcel; o muy famosos, pero hundidos en el vicio y con su familia destrozada, o tan egoístas que son incapaces de querer a alguien que no sea a si mismo, o con mucho éxito, pero quitándose la vida cuando lo pierden, porque están vacíos... Por eso que nosotros haremos bien en pedir a Dios que nos conceda la auténtica sabiduría, como vemos en la primera lectura que hizo el Rey Salomón, para saber descubrir cual es la voluntad de Dios. Y es que, tengámoslo presente, no da igual que rechazar el Reino de Dios, ¿eh?, no vale lo mismo seguir a Jesús que darle la espalda. Estamos frente a una enseñanza ante la cual no podemos encogernos de hombros o pensar que no va con nosotros. Porque sí que va. Y mucho. Pues nos concierne tanto que en ellos nos va toda la eternidad. Por eso, la enseñanza de evangelio de hoy es una llamada a la responsabilidad, pues el tesoro y la perla de nuestra vida tiene tanto valor y trascendencia, que Jesús mismo no dudó en hacerse hombre y morir en una cruz para asegurarnos su elección ahora y su posesión por toda la eternidad.
Pidámosle, pues, a santa María, que los que nos decimos discípulos y seguidores de Jesús sepamos estar vigilantes para descubrir los verdaderos valores del reino que Él nos anuncia, y a optar decididamente por ellos.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Abril Romero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, bienvenid@ a Abril Romero. Deje su mensaje o saludo.