jueves, 26 de marzo de 2020

III ARTÍCULO III A un mes de que llegue el día soñado, el día que termine la pesadilla


A un mes de la Romería que no existirá, le pedimos a la Virgen de la Cabeza que todo acabe ya. Un artículo de Jorge Cecilia.


Procesión del Domingo de Romería 2019. Fotografía: Paco Pepe Villar.


Hoy, 26 de marzo, nos encontramos exactamente a un mes del Domingo de Romería, de aquel día que año tras año, se convierte en un sueño hecho realidad, una promesa cumplida, un sentimiento y una ilusión pasando por nuestros ojos, que no es otra que la Santísima Virgen de la Cabeza paseando las calzadas y el poblado del Cerro de la Cabeza, en una mañana radiante, de sol y primavera. Pero hoy, ponemos la vista a esas fechas de otro modo, esperamos este abril con sabor amargo, ya que físicamente no podremos pasear a la Reina de Sierra Morena por los adentros de su sierra, ni las banderas tremolarán, ni romperán el viento en chicuelinas eternas, ni al cielo levantaremos a la Madre de Dios entre vítores a la dueña de nuestro corazón, mientras resplandece la plata impoluta de sus andas majestuosas.

El mundo, en esta Cuaresma, se estremece mientras ve morir a cientos y miles de personas con algo que ni siquiera percibimos visualmente. El mundo se detiene y nos damos cuenta de lo vulnerables que somos los seres humanos, tan sólo nos queda mirar a los cielos y encontrar entre las nubes negras, un rayo de sol, que deslumbre la cara morena del Hijo de Dios, ese que la Virgen muestra en su mano izquierda. No teníamos ni idea de que esto nos fuera a tocar y afectase nuestras vidas enteras, confinados en casa, y con la vista puesta a la medalla de plata, donde está Ella, escoltando nuestras cabeceras, protegiéndonos en noches tenebrosas, en donde sólo se escucha el sonido de una sirena, que hace que nuestro cuerpo se remueva en un escalofrió, pues quién sabe, si un hermano más se este muriendo por este maldito “bicho”.

Hoy, debería de quedar un mes exacto para el día más grande del cristiano que se arrodilló en una noche agosteña frente a la Virgen de la Cabeza. Hoy debería de quedar exactamente un mes para que el sueño del romero entre flores de jara y matitas de romero se vea cumplido. Hoy, debería de quedar tan sólo un mes para que la devoción de un país entero convertida en Cofradías Filiales, se arrodille y explote de júbilo tras peregrinar a Andújar en busca de la causa de nuestra alegría, de la salud del enfermo. Pero hoy, sólo esperamos que el próximo año o en agosto, aquella bendita noche del 12 de agosto, estemos todos, no falte nadie, que ni uno haya sido llamado aún por la Madre, para vivir una Romería eterna en el cielo y que una vez más podamos abrazarnos cuando la Reina de Sierra Morena cruce el arco o se recoja en el Santuario.

María Santísima de la Cabeza, te rogamos que hables con tu Niño, ese que nació para traer la paz al mundo y dile que la humanidad, sin entender de religión, ni fronteras, se arrodilla a tus plantas para pedirte clemencia, dile que el bien debe de ganar una vez más ante el mal, que nos proteja a la humanidad y que acoja entre sus brazos las almas de aquellos que has querido que se marchen a tu vera ya. Dile al Divino Niño que le de fuerzas a los sanitarios que se juegan la vida cada vez que se acercan al maldito virus que tiene nombre de corona. Dile que bendiga a cada transportista, a cada comerciante, a cada agricultor, a cada persona que, con valor, lucha para que esto acabe y más pronto que tarde nos abracemos con una sonrisa victoriosa.

Madre de la Cabeza, tú que eres mi madre en los cielos, tan sólo sueño con que un día abra los ojos y todo haya acabado, que la salud reine en el mundo y que de esto hayamos aprendido que la humanidad tenemos que valorar lo que tenemos y no explotar al mundo que sufre con nuestra forma de vida. María de la Cabeza, muestra al Hijo de Dios a esta tierra que desde sus balcones gritan, ¡VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA!




Artículo: Jorge Cecilia.
Fotografía: Paco Pepe Villar.
ABRIL ROMERO

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