sábado, 28 de diciembre de 2019

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CDXXIV). Fiesta de la Sagrada Familia



Resultado de imagen de sagrada familia de nazaretSeguro que no me equivoco si digo que a la mayoría de nosotros se nos hace difícil imaginar la Navidad sin el encuentro familiar. Nos resultaría extraño no vernos reunidos en torno a la mesa compartiendo alegría, e incluso notando la ausencia de los que no están o no han podido venir.
Pues bien. La fiesta de hoy nos recuerda que Jesús nació y creció en el seno de una familia, en la que, como vemos en el Evangelio, no todo resultó fácil y poético; sino que tuvieron que experimentar dificultades, estrecheces, sufrimientos y penas. San Mateo, por ejemplo, nos cuenta hoy el episodio de cómo San José coge a la Virgen María y al Niño Jesús y tienen que escaparse a Egipto para evitar que Herodes mate al Niño... Eso unido a que Jesús tuvo que nacer en un pesebre por no haber sitio en las posadas, pues, ya podéis ver, como no pudieron vivir tranquilos, sino que fueran muchas las amenazas y los peligros que tuvieron que soportar. Pero con la ayuda de Dios, salieron adelante.
Y es que vivir en familia no es ni ha sido nunca fácil. Eso lo sabéis mucho mejor que yo. Siempre hay roces, diferencias entre unos y otros... Pero por encima de todo, tiene que estar el amor, como nos dice san Pablo en la segunda lectura. Un amor que, como enseña el Apóstol, está más allá de la sangre. Mirad, este año, en el funeral de mi abuela, dije que ella nos enseñó que la familia no la hacía la sangre, sino que la hacía el cariño, el afecto, el amor... Pues de la misma manera, tenemos que darnos cuenta que más allá de los lazos de sangre que podamos tener, los cristianos formamos parte de una familia mucho más grande, que es la familia de la Iglesia, la gran familia de los hijos e hijas de Dios. Una familia en la que Dios nuestro Padre nos invita a reunirnos en torno a la mesa, para vivir juntos nuestra fe escuchando su palabra, y compartiendo juntos el Pan de la Eucaristía.
Agradezcamos, pues, a Dios, el formar parte de la Iglesia; el crecer en ella como hijos e hijas de Dios. Y aunque atravesemos por dificultades y problemas, confiemos en la fuerza de Dios y en la ayuda de la Virgen María y de San José, que siempre nos ayudarán a salir adelante y a levantarnos de nuestras caídas.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Abril Romero.

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