jueves, 3 de octubre de 2019

REPORTAJE: El orden de los cofrades y agasajo de las banderas de la Cofradía Matriz (Siglo XVIII)

Orden de los cofrades en los actos públicos
Restablecida la cofradía en su actividad, el cabildo general acordará el orden que sus miembros deben llevar en cuantos actos públicos intervenga la cofradía, así en julio de 1782 acuerdan: «Para quitar dudas y dicordias que se pueden / ofrecer en adelante sobre los sitios, ó lugares / que devan ocupar los hermanos, y oficiales / en las funciones publicas, se previene que / en las procesiones lleve el primer lugar / el Piostre= el segundo, y a la derecha de / este al primer teniente= El tercero y / a la Yzquierda del mismo, El teniente / segundo= Estos tres formando atraviesen / Despues el Quarto lugar y el primero forman-/do fila a las Derecha el Capellan= El / quinto lugar y formando fila a la Yzquier-/da El Secretario= delante de los dichos Ca-/pellan, y Secretario han de ir los doze /diputados restantes formando las dos filas / Delante de todos los Diputados han de ir / los dos celadores / y en medio de ellos / el primer vanderista= Y últimamente / todos los hermanos que no tienen oficio han / de ir delante de los celadores, llevando a el / segundo vanderista en medio de los dos / hermanos que vayan delante dando princi-/pio a dicha Cofradia= Y por lo que hace a las fiestas de Iglesia, Cabildos, Juntas particu-/lares o extraordinarias, o Otras quales quiera / Ocasiones en que no se hallen sirviendo las /vanderas; En estos casos han de presidir los / dos vanderistas a el Capellan, y a el Secreta-/rio, yendo el primero en la fila derecha / y el segundo en la Ysquierda= Y quedandose / los demas oficiales y hermanos en los mismos / sitios que llevan señalados en las procesiones / cuyo mismo metodo que en estas se ha de / observar en el viaje a el Santuario /» (A. S. Cabildos, 5/10.


La forma de formar la cofradía cuando asistía a sus procesiones es parecida a como actualmente se realiza el 2º domingo de mayo cuando se lleva a la Virgen de la Cabeza por las calles de la ciudad, después de la novena en la iglesia de San Miguel.


Hoy en día parece que hay algo menos de protocolo, pero en el siglo que estudiamos el lugar que a cada uno le correspondía en un acto público se cuidaba mucho. Nadie permitía que el sitio que le pertenecía fuera ocupado por otra persona. Todo formaba parte del estatus social y el pueblo espectador de la fiesta sabía interpretarlo por el lugar que ocupaba cada uno.


Como hemos visto en el centro iba el hermano mayor y a su derecha e izquierda los tenientes, para formar delante el capellán y el secretario, iniciando las filas, los diputados –seis en cada fila– y celadores. Entre estos una bandera y a continuación los cofrades restantes, iniciando el cortejo otra bandera. Hay un pequeño cambio cuando la cofradía asiste a otros actos, propios o ajenos. Básicamente la situación del Prioste y sus tenientes no varia, lo mismo que los diputados y demás cofrades. En estos casos el secretario y el capellán cambian su lugar y les preceden las dos banderas –no había más, una morada y otra blanca–.

Agasajo de los banderistas
Era costumbre que los banderistas invitaran a comer a los demás miembros, al menos los oficiales, de la cofradía el día del Corpus; una vez concluida la procesión a la que asistía la misma en corporación. Dicho acto produjo días antes discusiones y diferencias en la cofradía por el lugar o casa donde debía celebrarse, por las disputas mantenidas entre las esposas del hermano mayor y la del alcalde –figura existente en los anteriores estatutos y no en los de 1782–; aunque también había sido Priostre, como se indica en el siguiente acuerdo. El día 29 de mayo de 1763 se reunió el cabildo de la cofradía para tratar el asunto: «Estando en la Hermita de Ntra. Sra. de la Cabeza en/ la calle oyerias de esta ciudad de Andujar en veinte y nueve dias / del mes de Mayo de mil setecientos sesenta y tres (…) se celebra cabildo sobre cierta propuesta que tiene que hacer su Piostre que es a saber Dn Miguel de / Sevilla (…) Se propuso por el dicho Piostre/ que aviendole dado noticia que por don Manuel / Antonio Martinez primer vanderista se ha de-/terminado dar un agasajo a la dicha cofradia en el dia del / Corpus como es costumbre entre los banderistas / mediante no tener residencia en esta ciudad / por ser vecino de la Villa de la Higuera; ha resuelto / el llevarse a la dicha cofradia a las Casas de la morada de / Juan del Castillo su Alcalde y que por muchos de los hermanos / se resiste el que la dicha Cofradia vuelva a las Casas del / dicho Castillo mediante a que entre las mugeres del / Piostre actual y la del dicho Castillo ha de aver algu-/nas disensiones y discordias como ya lo ha Manises-/tado la del actual Piostre sobre si la Casa de una / ha de ser de mejor calidad que la de la otra para que / el tal vanderista no apeteciendo la del actual / Hermano mayor se incline a las del que dejó de serlo y que sobre dicho asumpto ente los mismos hermanos / se estan ofreciendo algunos reparos, lo hace presente / para que se determine los que mas combenga para la paz / y sosiego, en cuya virtud se ofrecieron varias dis-/putas y razones entre dichos Hermanos que estan / presentes y en vista de que todos conviene en que o dicho / vanderista se escuse de dicho gasto o que lo tenga en / las Casas del Piostre actual acordaron que para / evitar cualquier escandalo y desazon se le escriva / al dicho vanderista haciendole presente el que por la mayor / parte de la dicha Cofradia se repugna el que en el citado / dia del Corpus concurra en las casas del dicho / Castillo, la dicha cofradia mediante las inquietudes / que sobre ello estan fraguando entre las propias mujeres de los dos Piostres el que fue y el / actual y que en caso de determinar el hacer el agasajo / que es costumbre entre los banderistas sea en la mis-/ma casa del actual Piostre y en su defecto escuse / dicho gasto y su costo lo aplique si gustare a lo que / sea del Culto a Maria Santisima y que la respuesta / que se diere se dé noticia a los dichos Diputados, / para que en virtud determinaren lo que sea mas / loable al servicio de Dios nuestro Sr. y asi lo acordaron de / que doy fee y firmaron los que supieron /» (A. S. Cabildos. 5/18, legajo 18, folios 82 v.- 83 r.,v.).


La decisión de la cofradía parece la más lógica y apropiada, si así era la costumbre. También es normal que si no se hacia la celebración en la casa del Prioste actual, el dinero previsto para ello se dedicara a la cofradía. Pero realmente este problema es excepcional, al tratarse de unas diferencias entre las esposas de Sevilla y del Castillo, por dónde hacer la celebración, y no un conflicto directo entre los miembros de la hermandad; aunque una lógica repercusión en la misma en cuanto el asunto es llevado a cabildo y se toma un acuerdo. Como vemos, lo más mínimo repercutía en la cofradía.


Enrique Gómez
CANAL ROMERO

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