sábado, 19 de octubre de 2019

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CDXI). Domingo XXIX del Tiempo Ordinario


Tras tres semanas de ausencia debido a las circunstancias técnicas de evolución y transformación de Canal Romero en Abril Romero, de nuevo vuelvo a ocupar este espacio de evangelización, pues no hemos de olvidar nunca que los blogs romeros son espacios dedicados a fomentar la devoción auténtica a la Virgen María, y esa devoción la hemos de vivir dentro de la Iglesia, buscando en todo momento el plan y deseo de Dios sobre nuestras vidas. Y ese plan lo encontraremos reflexionando la Sagrada Escritura y participando en los Sacramentos.
Por eso, este espacio continúa allí donde se quedó. No empieza de cero, sino de cuatrocientos once -que se dice rápido-, pues Abril Romero es continuación de Canal Romero. Distinto nombre, pero una misma actividad y un mismo horizonte. Distinto equipo, pero aquí, mientras Dios me dé paciencia y aguante, estará un servidor dispuesto a aportar su grano de arena para acercar a Dios a vuestras vidas por medio de la intercesión de la Santísima Virgen de la Cabeza.

Y, sin más dilación, me meto en harina y en el meollo de la cuestión:

Imagen relacionada
La liturgia de la Palabra de hoy nos invita a orar sin desfallecer. La enseñanza de Jesús sobre la oración que escuchamos en el Evangelio insiste en que debemos practicarla con fe y constancia, sin desanimarnos por el momentáneo y aparente silencio de Dios; porque Dios no desoye las súplicas de sus hijos, si son hechas de corazón, pues, como dice un salmo: «los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre».
Por tanto, debemos orar siempre, sin desanimarnos. Moisés y la viuda de la parábola del Evangelio de hoy se nos presentan como modelo de oración perseverante.
Y me gustaría que nos fijáramos en un detalle. Mirad: el relato de la primera lectura explica cómo la postura de los brazos de Moisés determina el final de la batalla. Mientras Moisés los tiene alzados los israelitas ganan pero, si los baja, pierden. Por esto, Aarón y Jur lo ayudan a mantener los brazos en alto. Pues bien, el mensaje que nos quiere transmitir el autor del libro del Éxodo es que hay que depositar la confianza en Dios -alzar los brazos es símbolo de oración y de invocación a la divinidad- porque si lo hacemos nunca nos deja solos.  Por eso, como Aarón y Jur sostenían los brazos de Moisés cada fiel y cada comunidad cristiana que eleva una súplica sincera por los misioneros está realizando el mismo gesto, sosteniendo la labor evangelizadora de la Iglesia.
Y es que sin anuncio, no puede suscitarse la fe. ¿Por qué digo esto? Pues porque, como bien sabéis, hoy es el DOMUND, el día en el que rezamos y colaboramos de un modo especial por y con las misiones. Por eso es necesaria la predicación del Evangelio para que sea acogido en el corazón y suscite la confianza en Dios. Y nosotros, con nuestra oración, con nuestra ayuda económica, pero sobre todo, con nuestra concienciación de que todos estamos bautizados y enviados para la misión, debemos sostener por detrás esa labor que llevan a cabo en primera persona los misioneros, quienes, a tiempo y a destiempo, proclaman y extienden por todo el mundo la palabra de Dios.
Vamos a pedirle a la Virgen María por todos ellos. Vamos a pedirle también que nos llene a todos los bautizados de ardor y de pasión misionera, de forma que, entre unos y otros, con la ayuda de la gracia de Dios, hagamos que todos los rincones del mundo donde hay oscuridad se llenen de la luz y el gozo que proyecta la presencia de Cristo Resucitado.


Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Abril Romero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, bienvenid@ a Abril Romero. Deje su mensaje o saludo.