jueves, 24 de junio de 2021

El Santuario tendrá un nuevo ascensor para personas impedidas

Se trata de un proyecto de rehabilitación del ascensor ya existente para acceder a la lonja de la Basílica


Ascensor actual de acceso a la lonja del Santuario

Días atrás, el Rector y Párroco de la Basílica y Real Santuario de la Stma. Virgen de la Cabeza, el Padre Luis Miguel Alaminos, hizo llegar un comunicado a cofrades y devotos de “La Morenita” desvelando su intención de rehabilitar el ascensor ya existente para personas impedidas que se encuentra junto a la Hospedería y que facilita el acceso desde esa zona a la lonja previa a las puertas del Templo.

Alaminos, dice responder a una solicitud de necesidad que multitud de romeros y devotos realizan, ya que el ascensor actual sufre sucesivas averías sin poder cumplir la misión con la que fue instalado.

De igual modo, el religioso confirma que ya se ha firmado un contrato con la empresa que se encargará de gestionar la obra y solicita a quien lo desee, a aportar un donativo para que, cuanto antes, el trabajo se encuentre finalizado y dando servicio a los devotos.

Para mayor información se ha facilitado el siguiente número de teléfono; 953  54  90  15 y la cuenta bancaria; Iban: ES02 3067 0007 0533 1604 2229 (Caja Rural), Titular: Santuario Virgen de la Cabeza. En el que se pueden realizar los donativos bajo el concepto “Donativo de... para nuevo ascensor”.

Además, se celebrará un festejo taurino en la ciudad de Andújar con el fin de recaudar fondos para dicha tarea. La Corrida de Toros se llevará a cabo el próximo domingo 27 de junio a las 7 de la tarde, en la Plaza de Toros iliturgitana. Las entradas se pueden adquirir en el mismo coso taurino, la Parroquia de la Divina Pastora o el Colegio “Virgen de la Cabeza” de Andújar entre otros puntos de venta.


Cartel del Festival Taurino a beneficio de las obras



ABRIL ROMERO

sábado, 19 de junio de 2021

REFLEXIONES DE LA PALABRA (DXVI). Domingo XII del Tiempo Ordinario

 


Creer en Dios cuando todo va bien resulta fácil y sencillo. Pero agarrarse a la fe cuando las olas de las desgracias, el mal de la tempestad y las dificultades de la vida nos sacuden ya no resulta tan sencillo. Podemos creer en un Dios todopoderoso, pero si experimentamos el mal a nuestro lado, si nos sacude la tormenta y vemos peligrar nuestra vida o nuestros intereses, podemos pensar que Dios está distante y desinteresado de los asuntos humanos.

Esta experiencia la viven los apóstoles. Pero si somos sinceros, tendremos que reconocer que todos nosotros vivimos también la fe llenos de miedos y de preguntas. Y es que no son pocas las veces, y más aún en estos tiempos difíciles, en las que nos vemos envueltos por olas y tempestades, situaciones en las que muchas personas creyentes e incluso practicantes piensan y hasta sienten que el Señor duerme y guarda silencio, como en el evangelio que hoy contemplamos.

Mirad, el pasaje evangélico representa una descripción maravillosa de nuestra situación como creyentes, como Iglesia, tantas veces representada en la barca de Pedro. La vemos ir a la deriva y nos da la sensación de que todo se va a ir a pique. Vemos las iglesias vacías, la gente, sobre todo la gente joven, que pasa del tema de la religión, las discusiones internas dentro de la misma Iglesia... E incluso la gente que nos dice que a la Iglesia le quedan dos telediarios.

Por eso, hoy, como los apóstoles, también muchos son los que elevan ese grito: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?; pues, no lo neguemos, ante la situación eclesial que vivimos, por un lado, y ante tantas catástrofes que hay en el mundo entre guerras, hambre, miseria, corrupción, enfermedades, y un sinfín de cosas malas, nos da la sensación de que Jesús esté dormido y despreocupado de nosotros. Y exigimos que despierte para solucionar nuestros problemas.

Pero seguro que, si ahora Jesús se apareciese de repente, nos echaría una bronca más gorda que a los apóstoles. Porque ellos se preguntaban quién era Él. Y nosotros jugamos con ventaja, pues sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, el que ha muerto y resucitado por nosotros para evitar que perezcamos. Y si a ellos les dijo «¿Por qué tenéis miedo?¿Aún no tenéis fe?»; a nosotros nos diría claramente: ¡No tenéis fe!¡No tenéis fe!¿No os habéis dado cuenta aún después de 2000 años de que no os he abandonado, de que siempre estoy con vosotros, pero sin hacer ruido?

¡Ya llegará el momento en el que Dios intervenga! ¿Cuándo? Él ya sabe cuándo será. Pero quietecico, desde luego, no se está. De momento, hoy nosotros acudimos a Jesús pidiéndole que rompa las arrogancias de las olas que nos cercan, que nos tienda su mano. Pero eso nos hará reconocer que le necesitamos; que necesitamos su gracia y su presencia salvadora.

Pidámosle, pues, al Señor, por intercesión de la Virgen María, que no nos deje de su mano, y nos mantenga siempre seguros en su barca, que es la Iglesia, la cual, a pesar de las olas y las tormentas de la historia, sigue navegando sin hundirse, porque Dios está con ella.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Abril Romero.